23/3/18

February Obsesion

Enero y febrero para mi han sido malísimos los últimos años, y malos por cosas que realmente importan en la vida, como es la propia vida, y su desvanecimiento de seres queridos, familiares, compañeros de vida (mascotas), rupturas sentimentales... todos momentos que han azotado mi corazón y mis emociones como un auténtico tsunami, pero esa parte de la vida, que tanto nos duele, nos debilita y nos atiza y golpea tan bruscamente, esa parte de la vida para lo que nunca estamos preparados, para la que por mucho que seas consciente de que van a pasar cosas, nunca estas preparado. Esa parte de la vida es la que muchas veces nos hace sentir y apreciar las cosas, los momentos y lamentarnos de haber dejado que la rutina nos quitase tiempo del bueno, del que importa.
Este año en febrero, se fue mi última abuela, y que ironías, porque yo fui su primera, la primera que le dijo esa palabra. Ironías si, pero al final, todo lleno de recuerdos que me hacen ser quien soy hoy. Porque todo forma parte del aprendizaje, de crecer, de ¿madurar? Sinceramente, no se que es eso de madurar, y la verdad, me importa un bledo. Solo con ser responsable de mi misma todos los días ya es suficiente para pensar si he madurado o no. Y si así fuese pues bien, pero por otro lado, no se, no quiero renunciar a perder esa parte de adolescente que me reniego a dejar libre.


Una artista: Carla Morrison ha sido mi gran consuelo, mi descubrimiento, mi bálsamo, y aunque todas sus canciones son románticas, su voz, su dulzura, sus melodías, he caído encandilada, y creo que no he parado de dejar de escucharla todas las horas. Quizás si estas pasando por un momento amoroso delicado puede que te entren ganas de cortarte las venas, pero aún así, merece la pena darles una alegría a tus tímpanos de vez en cuando.




Un restaurante: Hace poco fui a comer con unos amigos a los que tendría que hacerles más caso, pero la rutina es tan jodida que no es tan fácil cuadrar fechas. Pero por fin ajustamos fechas y calendarios y nos fuimos a comer a un restaurante en Peel, llamado Filbey's que me chiflo. El día estaba bastante nublado con frío, viento y lluvia a ratos, pero no por eso evitamos darnos un pequeño banquete. Las croquetas de queso de cabra estaban de morirse pero lo del cheesecake ya era de otra galaxia. Absolutamente recomendable. Además las vistas al Castillo de Peel no podían ser mejores.



Un dulce: Si el cheesecake no fue suficiente, San Valentín vino con mini tarta de chocolate y fresa que no podía estar más buena. Si, ha sido un mes bastante complicado en cuanto a dulces. Creo que los necesitaba, es como los bolsos, nunca se sabe cuando se tiene suficiente. Pues eso, mini tarta de chocolate



Un capricho: Y me metí de lleno en el mes del amor con esta preciosa carcasa de Kate Spade llena de corazoncitos en rosa rojo y granate, y algún burgundy por ahí perdido también tiene. Superfemenina y romántica a más no poder. Porque aunque pasen cosas malas, el amor siempre prevalece, sea cual sea su forma.



Y así fue más o menos mi febrero. ¿Qué tal el vuestro? ¿Algún capricho?

Feliz Viernes 

Post Data
Si, si, primavera
pero el plumas no lo guardo
Share:

19/3/18

El libro del mes... El último adiós


Último:Dicho de una cosa que representa el fin o término a que deben dirigirse todas nuestras acciones y designios.

Siempre me han llamado las historias antiguas, quizás es porque te recuerdan que hubo un pasado que te perdiste, en el que no estabas pero porque el que estas. Como se conocieron tus abuelos, o tus padres, donde se enamoraron, sus aventuras, cosas que les pasaron... todo eso a mi me causa mucha curiosidad y orgullo a la vez, porque ahora mismo hay más coches que piruletas, pero mi  bisabuelo vio el primer coche en un viaje a Madrid. Que es una tontería, pero me hace gracia,y me gustaba cuando mi abuela me lo contaba. Son las llamadas anécdotas familiares, secretos de familia, todas las familias los tienen, algunos más difíciles de ocultar que otros, algunos más complicados...  Es una carga muy pesada tener un secreto familiar, guardarlo años cuesta mucho, pero supongo que ocurre como con las mentiras, que al final te las crees, y las sigues manteniendo tanto que ya no sabes decir a ciencia cierta si ocurrió o no.  Lo haces por miedo a la verdad, por miedo a no poder enfrentarte a ella, por no verte abocada a un juicio externo, a una opinión agenda. 
El problema es cuando esos secretos de familia se descubren, y el miedo que tenias resulta que ya no sobrevive. Porque es lo que pasa con el miedo, que llega un momento en el que pierde fuerza, se debilita y se desvanece.

¿Me ha gustado? Un poco, no mucho, No me ha causado ninguna sensación extraordinaria, no me ha dicho nada, ni me ha dejado ningún mensaje subliminal. Ha pasado sin pena ni gloria por mis ojos. Creo que la historia daba para mucho más, se ha deleitado dando demasiados detalles al principio y luego parecía que se deshinchaba. Es el primer libro que leo de la autora, pero tengo dos más en mi librería, que me han dicho que están mucho mejor.

¿Lo recomiendo? Obviamente no, la historia de base me ha resultado interesante, pero demasiado surrealista, enrevesada y el final corto y apresurado. Una pena. 

El gancho de su sinopsis
Un niño desaparecido... Junio de 1933: en Loanneth, la mansión en el campo de la familia Edevane, todo está limpio y reluciente, listo para la tan esperada fiesta de solsticio de verano. Alice Edevane, de dieciséis años y escritora en ciernes, está especialmente ilusionada. No solo ha encontrado el giro argumental perfecto para su novela, también se ha enamorado perdidamente de quien no debería. Pero para cuando llegue la media noche y los fuegos artificiales iluminen el cielo estival, la familia Edevane habrá sufrido una pérdida tan grande que tendrá que abandonar Loanneth para siempre... 
Una casa abandonada. Setenta años más tarde: después de un caso especialmente complicado, Sadie Sparrow, investigadora en Scotland Yard, está cumpliendo un permiso forzoso en su trabajo. Refugiada en la casa de su abuelo en Cornualles, pronto comprueba que estar ociosa le resulta complicado. Hasta que un día llega por casualidad a una vieja casa abandonada rodeada de jardines salvajes y espesos bosques y descubre la historia de un niñito desaparecido sin dejar rastro... 
Un misterio sin resolver. Mientras tanto, en el ático de una elegante casa en Hampstead, la formidable Alice Edevane, ya anciana, lleva una vida tan cuidadosamente planeada como las novelas policíacas que escribe. Hasta que una joven detective empieza a hacer preguntas sobre su pasado familiar en un intento por desenterrar la intrincada maraña de secretos de los que Alice ha pasado toda su vida tratando de escapar.

Más datos
Lo edita  SUMA
Lo publicaron en noviembre de 2015
Tiene 574 páginas en tapa dura entelada con sobrecubierta de letras en relieve en rojo y negro y una vintage de un niño 
Lo ha escrito Kate Morton 
Su precio es de 22,90 € en portada dura, 9,90 € en formato electrónico
Su ISBN es 978-84-8365-546-7

Feliz Lunes 

Post Data
A mi lo de hoy sol y calor
y mañana frio y nieve 
como que no


Libro recibido por gentileza de SUMA

Share:
© Scarlata y el Señor Don Gato II | All rights reserved.
Home sweet home